Me he caído. He perdido la conciencia y me he caído. Ahora que me acabo de despertar me he puesto a la sombra. No recuerdo muy bien nada y cualquier pedazo de memoria está borroso. Hace mucho calor, debe ser mediodía. Tengo mucha sed. Ahora recuerdo que mamá me dijo esta mañana que llevase agua, tal vez debería haberle hecho caso. No entiendo del todo porqué he salido de casa y en vez de ir a la playa he subido por este cauce seco. No veo a nadie. No veo nada que me pueda ayudar y apenas tengo fuerzas para caminar. Tengo mucho sueño, aunque bajo esta higuera haya podido dormir un poco. Parece que alguien viene por atrás...
-¡Chico! ¿Qué haces aquí a estas horas?
-Me he caído, señora. He perdido la conciencia y me he caído.
-Puede que te haya dado una insolación. ¿Eres Thibaut?
-Sí. ¿Tiene agua?
-He traído esta botella para ti. Tu madre te anda buscando, ella ha ido a la playa. No la dejes mucho tiempo fuera de casa, parece desorientada y está muy blancuzca.
-Me iré a casa. ¿Puede llevarme? No sé muy bien donde está.
La señora 'aguaora' me acompañó a casa y se fue cuando abrieron la puerta. Mamá estaba ya allí, dentro de su habitación, imaginando que unos tiburones azules que iban de peregrinación a Grecia me habían devorado y no habían dejado rastro de mí en el mundo. Te he visto despedazado, me dijo. Mamá, solo he ido por el cauce seco del río para comprobar si era cierto lo que me contaste ayer de las pozas y los niños, el agua fresca y el hambre del ejercicio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario